martes, 17 de mayo de 2011

Cartas de presentación

Mas de una vez he soñado con ser escritora, pero me di cuenta de la cruda realidad.
Los autores con sueños, ideas y verdades indudables quedan eclipsados y obligados a vivir de otras muchas ocupaciones laborales. ¿Por qué? Miles de personas hoy en día abandonan los polvorientos y deteriorados libros que adornan las estanterías de los distintos horgares, acogedores o no tanto, para empezar con una vida que a través de una pantalla va creando un universo paralelo, y no, no soy una ingenua que describe cosas que hace para mas tarde criticar. En realidad, lo que me diferencia de mi generación es el amor hacia los libros que huelen a viejo, esos que tienen las páginas amarillas, casi mugrientas, los que cuentan historias de amor verdadero, los que te llenan la mente de ideas absurdas -o no tanto-, los que te trasladan a un mundo paralelo, los que te hacen temer, odiar, amar, deambular por parajes insólitos, tremebundos... Esos libros son en los que me inspiro para escribir, pero no es mi intención hablar de la lectura, solo intentaba presentarme, perdonadme pero las letras me impiden expresar mis ideas ordenadamente, mi mente va más rápido cuando me apodero del teclado del ordenador.
Como decía, pretendo desviar mi amor por la escritura en folios y con pluma a un ordenador, a una pantalla -si eso que antes criticaba- para que no queden en meros papeles que un día pierda, quiero compartir mi basura, arte, llamadlo como queraís con internautas desprevenidos que acaben en mi blogcabeza, y es que, soy bastante desordenada, digamos que me gusta el caos. Todos los genios por alguna razón son desordenados, alguna vez llegó a mi cabeza la descabellada idea de creer que la genialidad era desordenada y que por esa simple razón los genios lo eran. Supongo que una idea de tantas, una teoría indemosatrable tal vez.
Sigo con mi ego, me sigo presentando. Me gusta la fotografía, me apasiona la música, Mozart era un genio, y muy desordenado y muy caótico, por cierto, lo digo para convencerles del desorden de la genialidad.
Decidme que sentarse en el campo bajo un sauce llorón a la orilla de un río cansado de guíar al agua no es un sitio que incita a sacar la pluma, la libreta y comenzar un pensamiento como el que describo ahora mismo, o a sacar la cámara, a pintar el momento aparentemente ininmortalizable. Si, me puede mi nostalgia rural, y mi agobio mundanal.
Amo la poesía, a Bécquer y a sus leyendas, a Shackespeare y sus amores, a Poe y a Agatha C. con sus extravagancias y sadismo, y sobre todo, me gusta viajar, conocer, y el café mientras dilucido sobre temas existenciales o mantengo una conversación con ojos brillantes por emoción, por amor o interés. Me encanta lo amargo y dulce, y pese a que la ley cada vez me pone mas trabas, me gusta el tabaco y cantar bajo la lluvia, las estrellas o la luna, concentrarme y echarles un serio luchando por no reir.
Así soy yo, una charlatana, que si alguna vez topáis con ella, ireis conociendo, odiando, olvidando, admirando u os irá enganchando a sus "pensamientos".

Espero que haya sido lo último que dije, y si no, encantada de haber sido acompañante de tu tiempo durante 5 minutos.

Los Días...